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PRINCIPIOS Y VALORES CAMPANA
Néstor Kirchner: el legado de un proyecto nacional que todavía tiene futuro
A 16 años de su partida, su legado sigue señalando el camino de la reconstrucción nacional.
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Néstor Kirchner: el legado de un proyecto nacional que todavía tiene futuro
Hoy recordamos a Néstor Carlos Kirchner en un año muy particular para nuestra Patria, atravesada por un gobierno apatrida, totalmente contrario a los intereses nacionales.
Sin embargo, una vez más, vuelve a surgir la esperanza de que, más temprano que tarde, nuestro pueblo pueda recuperar la felicidad de la mano del peronismo.
Un movimiento nacionalista y justicialista que entiende que la sociedad debe mirarse de abajo hacia arriba, poniendo en el centro de sus decisiones al trabajador, a la familia argentina, a la producción nacional y a quienes todos los días construyen la riqueza de nuestra Nación.
Pero recordar a Néstor también nos obliga a reflexionar. Hoy, propios y extraños parecen desconocer las razones que hicieron posible el crecimiento económico y la expansión industrial que vivió la Argentina durante el período 2003-2013.
No fue casualidad. Hubo decisiones políticas y económicas que marcaron una etapa de recuperación nacional. La disponibilidad de alimentos a precios accesibles, la energía abundante y barata y la administración del comercio interior y exterior fueron herramientas fundamentales para impulsar el consumo popular, fortalecer el mercado interno y recuperar la competitividad de nuestra industria.
Porque cuando los alimentos son accesibles, al trabajador le queda un peso más en el bolsillo después de comer. Y cuando la energía tiene un costo razonable, nuestras industrias pueden producir, invertir, generar empleo y competir. En una economía donde la energía representa un costo central para numerosas actividades productivas, discutir sus costos y su precio también es discutir el futuro del trabajo argentino.
Aquel proyecto comprendió y puso en ejercicio como defender los intereses de su pueblo, de sus empresarios nacionales y de sus trabajadores. Administrar el comercio en función del desarrollo nacional no era un obstáculo: era una herramienta para construir una Argentina con producción, empleo y dignidad.
Ese debe ser uno de los puntos de partida del próximo gobierno peronista: recuperar una política económica que coloque a la producción y al trabajo en el centro, que defienda nuestros recursos estratégicos y que vuelva a poner la economía al servicio de la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.
Porque nosotros fuimos el futuro. Y no nos equivocamos al creer que era posible construir una Argentina industrial, con movilidad social ascendente y oportunidades para quienes viven de su trabajo.
Hoy recordamos a nuestro gran conductor, a nuestro gran jefe, Néstor Carlos Kirchner, quien se ganó ese lugar en la historia a través de sus decisiones, sus convicciones y las batallas que dio. Su figura permanece viva en la memoria de quienes encontraron en aquel proyecto una esperanza de recuperación y de dignidad.
Lo recordamos con amor, pero también con responsabilidad política. Porque honrar su legado no consiste solamente en pronunciar su nombre, sino en defender las ideas que dieron sentido a su gobierno y volver a construir una propuesta nacional capaz de ofrecerle un futuro a nuestro pueblo.
Néstor dejó una huella imborrable. Su corazón se detuvo el 27 de octubre de 2010, pero su compromiso con el pueblo sigue presente en cada trabajador que reclama dignidad, en cada industria que lucha por mantenerse en pie y en cada argentino que no renuncia al sueño de una Patria justa, libre y soberana.
A Néstor Carlos Kirchner lo recordamos con amor, con lealtad y con la convicción de que la historia no termina en las derrotas ni en las injusticias del presente. Más temprano que tarde, el pueblo argentino volverá a ser feliz. Y el peronismo tiene la responsabilidad de volver a estar a la altura de ese desafío.