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El colmo de la irresponsabilidad: manejaba borracho, sin seguro ni registro y chocó un patrullero frente a la comisaría
Un conductor protagonizó un insólito y peligroso episodio en la previa del partido de la Selección, evidenciando un desprecio total por las normas al manejar con una alcoholemia positiva de 1,38 gramos tras haber perdido ya su licencia semanas atrás por la misma falta.
  • El colmo de la irresponsabilidad: manejaba borracho, sin seguro ni registro y chocó un patrullero frente a la comisaría

    La buena noticia es que no lastimó a nadie.

Hay secuencias que rozan el absurdo, pero que en realidad exponen el peligro al que la comunidad se enfrenta diariamente por culpa de la inconsciencia al volante. Minutos antes de que la pelota empezara a rodar en el partido de Argentina, las inmediaciones de la Comisaría local se convirtieron en el escenario de una maniobra tan insólita como indignante, cuando un hombre a bordo de un Volkswagen Bora terminó estrellándose directamente contra un patrullero que se encontraba correctamente estacionado en la puerta de la dependencia policial.

El impacto no tardó en alertar a los efectivos de guardia, quienes al aproximarse al conductor percibieron de inmediato un evidente estado de ebriedad. Ante la situación, se solicitó la presencia urgente del personal de la Dirección de Tránsito Municipal para realizar el correspondiente test de alcoholemia, el cual arrojó un resultado alarmante de 1,38 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que triplica los límites que solían permitirse antes de la tolerancia cero y que anula cualquier capacidad de reacción.

Sin embargo, la cadena de negligencias no terminó ahí, sino que dio paso a una sorpresa aún mayor para los agentes actuantes. Al momento de exigirle la documentación obligatoria para circular, se constató que el sujeto no poseía seguro automotor y que, además, era imposible retenerle la licencia de conducir por una razón insólita: el registro ya le había sido retirado semanas atrás en otro operativo de control tras haber dado positivo por alcoholemia. Sin seguro, sin registro, alcoholizado y frente a la propia policía, el infractor terminó la noche con el automóvil secuestrado y sumando una nueva y gravísima causa a su historial de irresponsabilidad ciudadana.