La noche, con su brisa tenue y resplandeciente sigue su frondoso camino, con sus astros relucientes.
A su paso, todo es tranquilidad a su alrededor, la gente duerme en sus casas, su descanso reparador.
Y mientras el día, nos trae su agobiante calor tú nos traes la brisa, para sentirnos mejor.
¡Qué sería de ti! Si no tuvieras las estrellas, aquellas luces del cielo, infinitas y bellas.
A tu llegada, los amantes desgarran su lujurioso amor, aunque a veces los malhechores salgan a realizar su labor.
Pero sí eres tú, que nos traes tu dulce brisa y así cuando te vas, nos dejas una sonrisa.
¡Oh bella noche! Canto de poetas y de enamorados, a tu paso los grillos cantan, porque tú has llegado.
HECTOR MARCELO AGUIRRE