El tiempo en Campana | Ver pronóstico Ver pronóstico
El tiempo
- Edición Nro. 6377 // Visitas últimas 24 hs: 25319
HOY 12:04 Literatura
Volver al Comienzo
El rincón de autores de Campana Amanecer Literario presenta un nuevo texto literario. En esta oportunidad, Rosa Mionis
  • Volver al Comienzo

    Campana Amanecer Literario

La casa era vieja, tanto o más que la única moradora. La gente del lugar la llamaba Lucia y nadie recordaba desde cuando vivía allí. Los más antiguos del lugar decían que un dia apareció, sin nada, ni muebles ni siquiera un bolso. Pero como la memoria es cambiante no se podía fiar de los comentarios de la gente. Lo que uno ve de una manera, el otro lo ve distinto.
Dos o tres muebles, era todo el mobiliario que guardaba la casa. Lucia estaba un poco encorvada y no tenía el aspecto de bruja que los jóvenes decían que era. 
Se entretenía en hacer trabajos en pañolenci que los vecinos le compraban por unos pocos centavos.
Había en el dormitorio además de una cama, un ropero antiguo de tres puertas con espejos de mala luna. Ella se miraba en ellos y se veía más vieja de lo que era y eso la entristecía. Solamente lo que se mantenía en buen estado eran 3 ranitas de un hermoso color verde, con los ojos bordados que Lucia las había confeccionado hacia años y las había colgado en una llave que había en cada una de las desportilladas puertas. Cada tanto le sacaba la tierra y volvían a lucir como nuevas. Pero siempre colgadas, en silencio y reflejándose, desfiguradas, en los espejos.
Una noche, después de una copiosa lluvia, entró por la ventana entornada de la habitación un croar de ranas, que venía de arroyo y charcos cercanos. El sonido fue en aumento y era cada vez más intenso. Lucia, al escucharlo, se sobresaltó y de un golpe la cerró. Creyó ver moverse las ranas, se acercó y las observó, pero no, estaban como siempre, colgando, inertes. Pasaron los días y otra noche sucedió lo mismo. No había llovido. El sonido fue in crescendo llenando toda la habitación. Lucia, aterrada, encendió la luz y las vio. Habían abandonado las llaves y saltaban sobre la madera del piso. De pronto, como obedeciendo a un llamado atravesaron la ventana entreabierta una tras otra y se unieron al coro. Luego el silencio se adueñó del lugar. Lucia se acercó hasta el viejo ropero y se vio reflejada en unas espectaculares lunas que le devolvieron una figura que en tiempos antiguos supo tener.