2018-03-04 | 8:00 La perdimos
Foto reportera cubre policiales, pero fue noticia en la sección sentimental
Yiyi Cafardo es una de nuestras corresponsales. Pero su historia personal fue protagonista de una nota en el diario La Nación: conoció y se enamoró de un Bombero durante la cobertura de un accidente. Como consecuencia, nació Antonia.
Jorgelina "Yiyi" Cafardo es una fotógrafa campanense, que desde hace varios años se desempeña como corresponsal de Campana Noticias. Sin embargo, las peculiaridades de su historia personal, ligada al mundo de las noticias, le valieron una crónica en el diario La Nación.

Es que hace un par de años, durante la cobertura de un accidente, nuestra compañera encontró el amor. Y lo hizo, ni más ni menos, que en una de las dotaciones de Bomberos que trabajaba en el lugar.

Reproducimos la publicación del diario nacional, orgullosos de haber sido cómplices de una historia de amor, en tiempos de accidentes:

“Tapate, no te mojes. Y tomate este café caliente porque todavía nos quedan varias horas de trabajo por delante", le dijo mientras la cubría con su saco de la lluvia que esa mañana de enero oscurecía aún más la escena del accidente que ambos presenciaban. Eran las siete de la mañana y apenas unas horas antes, Jorgelina había recibido el alerta de un vehículo volcado en la ruta hacia Campana.

Hacía pocos meses y a punto de cumplir los 30, había dejado atrás su vida en el barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires para empezar de cero en Campana. Allí se instaló con su padre y su perra Bona. " Estaba muy angustida, saliendo de una relación de diez años en la que no era feliz. No teníamos proyectos juntos y nada nos motivaba. Aunque había montado mi propia empresa de eventos y regalos empresariales y me iba muy bien, dejé ese trabajo y quise comenzar de nuevo. Siempre me gustó mucho la fotografía, y en ese entonces estaba muy floja de trabajo. Una amiga me empezó a recomendar para sacar fotos y me ayudó a entrar en Campana Noticias: tenía que cubrir eventos de la ciudad y sacar fotos de accidentes, robos e incendios", recuerda Jorgelina (33).

Dormía cuando recibió el aviso del accidente, se vistió rápidamente con unas calzas, una remera y unas zapatillas y salió hacia el lugar del hecho. Allí estaba Carlos (29), el bombero que le había prestado su saco para que no se mojara. "Quedó en la anécdota. Para mí era un bombero más de los que me cruzaba diariamente en el trabajo". Meses después él le envió una solicitud de amistad por Facebook, quería pedirle a Jorgelina algunas fotos de las que había tomado ese día. "Varios bomberos me agregaban para pedirme sus fotos, entonces eso era algo normal para mí. Lo acepté, no recordaba que era él. Miré sus fotos y noté que se había lastimado, entonces le pregunté qué le había pasado. Y en la charla me contó que jugaba al fútbol cuando se lesionó y que, además, él era el famoso bombero del sacón", dice ella entre risas.

Ni lento ni perezoso, Carlos quiso saber más sobre la fotógrafa que cubría los eventos de la ciudad y la invitó a salir. " Me invitó a cenar a su casa, me pareció un atrevido. Le dije que no y volvió a insistir. A cada propuesta yo le decía que no. Mi papá siempre colaboró con los bomberos y me decía que eran locos y mujeriegos. No se te ocurra meterte con alguno de ellos me advertía siempre". Pero él no se daba por vencido.

Pasaron tres semanas y acompañado por un amigo bombero fue a buscar a Jorgelina a un festival de danzas donde ella estaba sacando fotos. "Fuimos a tomar algo los tres. Me encantó su seriedad (por no decir su cara larga). Después de ahí no recuerdo ni un día que no nos hayamos visto o hablado. Me gustaba cada vez más", cuenta ella entre risas.

Unidos por una sirena

Cada vez que sonaba la sirena, Carlos y Jorgelina no dejaban pasar un solo segundo. El deber los convocaba. "Él salía a asistir a los accidentados y trabajar en el lugar y yo a sacar fotos. Se convirtió en mi modelo favorito. A cada servicio íbamos juntos: actos, concursos en lo que yo participé de fotos de bomberos también. Así fue nuestra vida hasta la llegada de Antonia", cuenta ella emocionada. La buscamos ocho meses hasta que quedé embarazada. Y con ayuda de mis abuelos logramos mudarnos a la casa propia para esperar la llegada de nuestra hija. En enero hizo un año que vivimos acá en nuestro hogar con Antonia de ocho meses y nuestra perra Umma".

Además de peleas, dicen que tienen muchos proyectos y sueños juntos. Jorgelina, a quien todos conocen como Yiyi, sigue trabajando para el portal de noticias, aunque ahora lo hace desde su casa para poder ocuparse de la beba. "A veces, si el hecho es cerca y no se trata de un accidente o algo que pueda resultar peligroso para un chico, nos escapamos con Antonia. Ella ya tiene cámaras de fotos de juguete, casco de bomberos, una carpa cuartel de bombero, y siente y vive la adrenalina de las dos profesiones desde la panza, nunca se asustó ni con una sirena. ¡Lo lleva en la sangre!", concluye Jorgelina.


Del consultorio de la Señorita Heart. La Nación.

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