2017-08-08 | 8:00 Básquetbol
Nicolás Loureiro, el primer campanense en llegar y trabajar en la NBA
“Actualmente estoy trabajando en la Academia Global de la NBA en Australia, como encargado de desarrollo individual de todos los jugadores de la academia”, dijo. “La verdad nunca me puse a pensar en esto, ni que fuese el único campanense en la NBA. Trato de mirar poco en el pasado, y más que nada me enfoco en lo que está por venir”, agregó. Ex jugador de Siderca, extraña los asados y las facturas. Trabajó en Canadá, México, Ecuador, China e India. 
El básquetbol siempre fue un deporte Federal. Con buena llegada en la Capital Federal (no solo Obras Sanitarias y Ferro, o Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque), en Provincia de Buenos Aires (Lanús, Gimnasia y Esgrima La Plata, y fundamentalmente Bahía Blanca (conocida nacionalmente como “la Capital del Básquetbol”)).

Sino mucho más arraigado en el interior: ciudades de Córdoba, Santa Fé, Entre Ríos, Santiago del Estero y Tucumán, por citar algunos ejemplos, dan cuenta de la importancia de la disciplina.

Que se hizo más mediática, más representativa, y hasta más “conocida”, si se permite un término que algunos detractores echarían por tierra, porque opinarían que sería desconocer todo lo anterior, teniendo un antes y un después: la Generación Dorada.

Los “Manu” Ginóbili, Scola, “Chapu” Nocioni, “Cabeza” Delfino, “Puma” Montecchia, “Fabi” Oberto, “Pepe” Sánchez y compañía, han abierto peligrosa y favorablemente una puerta de cara al mundo. Europa, en los primeros pasos. La NBA (la liga de las superestrellas de los Estados Unidos), con reglas propias y distintas a las del Mundo FIBA (la Federación Internacional del Básquetbol Asociado).

Pero no todo sucede dentro del rectángulo de juego. Tan importante como ellos, aunque a veces no tan reconocidos, son los “ojeadores” de talentos, para recomendar sus incorporaciones a las franquicias, draft por medio generalmente. Todo mediante un seguimiento detallado, meticuloso, exacto casi casi, hasta el hartazgo. Los que hacen el “scouting”. Pero también los “formadores”.

Si son altos o atléticamente rápidos. Si tienen lanzamientos a distancia o son buenos defensores. Si son hijos únicos o pueden tener más familiares de condiciones físicas dignas de un biotipo balcánico (¿los mejores?). Y si tienen pasaporte comunitario, para trasladarse “ya” al Viejo Continente. Tentarlos. Proponerles situaciones y mejoras. En definitiva, seducirlos deportiva y económicamente hablando. Todo cuenta.

“Actualmente estoy trabajando en la Academia Global de la NBA en Australia, como encargado de desarrollo individual de todos los jugadores de la academia, los cuales son seleccionados por la NBA”, fueron las primeras palabras vía wassp, primero, y por último e-mail, con Nicolás Loureiro.

“Aparte de este rol con la Academia NBA Global, recientemente me han puesto a cargo del seguimiento individual de las mejores promesas, que forman parte del centro de excelencia de Australia, ya que los dos programas trabajan a la par. En total tengo 24 jugadores a cargo. Y dentro de los jugadores de la Academia Global, tengo a cargo dos jóvenes promesas argentinas, Francisco Caffaro (entrenando actualmente con la Selección que se prepara para amistosos en Uruguay y Salta, y luego las competencias oficiales) y Francisco Farabello”, expresó.

Recordando también Loureiro que “en mi trayectoria, me ha tocado trabajar como entrenador, tanto principal como asistente, básicamente en todos los niveles. Desde mini y hasta profesional, en países como Canadá, México, Ecuador, China e India”.

Hasta aquí, para algunos un trabajo más, para otros “el” trabajo. Quizás cierta indiferencia en personas que no tienen al básquetbol o al deporte en sí, como disciplina o tema de conversación y análisis. Pero, la sorpresa, siempre está al alcance de la mano…

Nico, ¿Qué significa ser el primer campanense en la NBA? Trabajando con y para la NBA… “La verdad nunca me puse a pensar en esto, ni que fuese el único campanense en la NBA. Trato de mirar poco en el pasado, y más que nada me enfoco en lo que está por venir, y como mejorar el día a día… Pero es buen sentimiento estar donde estoy hoy, luego de tantos sacrificios. Tener el lujo de hacer lo que amo en el mejor "Instituto de Deportes" del mundo, y para la Liga más grande del mundo, con dos grandes promesas de Argentina, es un gran orgullo y placer”.

¿Cómo? ¿Básquetbol y en la NBA? ¿De Campana y al mundo (si, porque para muchos, la NBA, por infraestructura, poder mediático y económico, jugadores nacionales y extranjeros, todo lo que se ocurra, es de “otro mundo”)?

Habrá que remontarse a sus inicios, a sus orígenes, recuerdos, nostalgias, compañeros, amigos… “¿Con qué compañeros jugaba al básquet en Campana? Era en Siderca, estaban Mariano García, Gonzalo Cominguez, Camilo Cáceres, Marcos Jelavich, Leo Marizaldi, “Tori” Palacio (NdR: el hijo de Ricardo, gran base del equipo “metalúrgico”, luego DT de la campaña que quedó a las puertas de un histórico ascenso a la Liga Nacional, al perder la final del TNA con Libertad; paradoja aparte, las dos Instituciones vendieron su plaza en el Torneo) y muchos más. Grandes amigos que me dio este deporte y siempre los recuerdo”.

Surge una nueva e inevitable pregunta, ante tanto viaje por distintas Ligas profesionales. ¿Última vez en Campana, y qué recordás y que extrañas de la ciudad? Loureiro responde: “Estuve la navidad del 2015. Siempre se extrañan los amigos, la comida (¡el asado, las pastas de Italpast, pizzas, empanadas, facturas! (NdR: él es quien detalla las comidas con signo de admiración). El club donde crecí (ahora Club Ciudad de Campana, en su momento Club Siderca)… Son los recuerdos que muchas veces me vienen a mi memoria y me ponen un poco melancólico”.

Se va terminando la nota, quedará el contacto establecido, la promesa de estar a futuro nuevamente en comunicación. De hecho, se ha cruzado con más campanenses, pero, casi una obviedad, no en la ciudad…

Pero, la última pregunta, es casi una necesidad de saber: ¿Qué opinan o cómo ven en el exterior al básquetbol nacional (ya sea a jugadores, entrenadores, árbitros)? “Luego de la Generación Dorada, gracias al conjunto de cracks de jugadores y entrenadores que hicieron esa camada posible, el básquet argentino ha ganado muchísimo respeto a nivel mundial. Cuando se habla del básquet argentino, siempre se menciona el arte de jugar de una forma solidaria y en equipo, la intensidad y entrega con la que se defiende, y la capacidad y cultura de desarrollar técnica individual de jugadores que logran proyectarse en las mejores ligas del mundo, ya sea LNB, Euroliga, o NBA”.

Se termina la nota, le agradecemos la gentileza, a pesar de algunos desencuentros en el tiempo, porque cuando acá son las 10 de la noche, allá en Australia donde él está trabajando profesionalmente, las 11 de la mañana, y porque por sus responsabilidades, las exigencias obligan justamente a “otros tiempos”. Y hasta las fotos que son suyas pero que ilustran la nota para mostrar que alguien de “acá”, triunfa “allá”. Porque cuando todo se hace responsable y seriamente, y se apasiona por su trabajo, en definitiva, no termina trabajando, sino que disfruta lo que hace, porque es su vocación.

PD: Quedaron muchos temas más por hablar de la profesión. Tiempo al tiempo. Cuando vengas a Campana, el asado o las facturas, son por cuenta nuestra…

 

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