Sociedad
Lorena Sanchez.
El trabajo y la retornabilidad
Es Lunes, ocho y cuarto de la mañana, voy manejando casi por inercia hacia el trabajo, prendo la radio, escucho involuntariamente una propaganda de esas con mucho power para ser muy temprano y trato de prestar atención al contenido, aunque paralelamente (ejercitando lo que dicen por ahí de las mujeres y el multitasking) recuerdo que estuve lidiando algún tiempo con el comercial de la canción del famoso colchón y pienso que si sonara esa musiquita odiosa apretaría el botón de apagado con tanta furia porque con la misma intensidad que no soportaba esa canción se me pegaba…, pero no, ahora escucho una propaganda muy cool y fresca de una gaseosa conocida que dice algo como “vivir retornable”…. Todavía poseída por el tedio del Lunes a la mañana y quizás a consecuencia de esto mismo, la frase me queda dando vueltas en la cabeza, se me planta cual semilla que después como toda semilla me exigiría un poco de agua para brotar. De inmediato y camufladamente doy curso a los pensamientos que me surgen en torno a la retornabilidad, al tedio, al lunes y al trabajo.

Pensar en el concepto de retornable inevitablemente me lleva al concepto de reversible, es decir a la posibilidad de volver a un estado original sin cambiar las condiciones externas aparentes (físicos abstenerse que es solo una definición para graficar la idea). El diccionario virtual me dice sobre la retornabilidad de un envase que el mismo puede volver a ser utilizado después de haber consumido su contenido, esto quiere decir después de vaciarse.

Retornar, ir, volver, vaciarse…. Cuanto paralelismo que de golpe encuentro entre una botella de gaseosa y un trabajador común y corriente.

Día a día vamos desde nuestra casa (o no) a trabajar, y del trabajo a nuestra casa (actividades mediante). ¿En ese ir y volver nos consumimos? ¿Nos vaciamos? ¡Claro que sí! al fin y al cabo, un día es un día menos de vida.
¿Quiénes y cómo somos en el trabajo? ¿Cómo adoptamos esa parte de la maquinaria que nos toca ser?

La idealización de que el trabajo nos debería realizar se paga bastante caro, principalmente con frustración… trabajar para ser, trabajar para tener, trabajar por haber cometido el pecado original que llevo al hombre al fin del libre albedrio. Trabajar como castigo. Es interesante pensar desde el punto de vista cristiano como empezó este tema de trabajar…. Benditos sean Adán y Eva.

El trabajo nos mete en la rutina en la cual cada día es un eterno retorno, pero también nos mete en la norma, socialmente somos alguien si trabajamos. Cada quien será movilizado por sus necesidades, deseos y ambiciones, cada quien definirá su grado de soportabilidad y retornabilidad.

En el trabajo se juega la vocación, la profesión, los proyectos, el éxito, el fracaso… la posibilidad, la rabia, el fracaso.

Usar, usarse, reciclar, reciclarse…. Re-tornar, es decir, “devolver una cosa a la persona que la había prestado o perdido”…… que casualidad que el mismo verbo se utiliza para marcar la vuelta del trabajo a casa, como si ese retorno fuera la devolución de algo perdido.

San Valentín, la transgresión, las olas y el viento



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