Salud
Dr. Juan Carlos Roma
Bronquiolitis
Más de la mitad de las bronquiolitis están provocadas por el virus respiratorio sincitial (VRS). Pero otros virus también son capaces de provocarla.

La bronquiolitis afecta especialmente a niños pequeños, de menos de dos años. Cuanto menor es el niño mayor es el riesgo de padecerla y los síntomas son más graves, sobre todo en los primeros tres meses de vida.

La bronquiolitis suele propagarse en los meses de otoño e invierno y al comienzo de la primavera.

Se estima que un 60% de los menores de un año pasan una bronquiolitis, porcentaje que se eleva hasta el 80% a los dos años de edad.

En la mayoría de los casos, la bronquiolitis es una patología benigna, que se resuelve con un tratamiento de soporte. Pero es la causa más frecuente de ingreso hospitalario en menores desde el nacimiento hasta los 14 años. Tiene una mortalidad de 1 cada 100 casos.

Hay algunos grupos con mayor riesgo de padecer bronquiolitis: prematuros, inmunodeprimidos, síndrome de Down, niños con cardiopatías congénitas o con displasia broncopulmonar, entre otros.

El contagio de la bronquiolitis se produce por contacto directo con secreciones u objetos tocados por una persona infectada. El virus puede entrar al organismo tanto por los ojos, como por la nariz o por la boca. También las pequeñas gotitas que se lanzan al estornudar, al toser o al reír son una vía de acceso al organismo de los virus causantes de la bronquiolitis.

Estos son los síntomas de la bronquiolitis:

• Tos frecuente.
• Dificultad respiratoria (al respirar, las costillas quedan marcadas, el abdomen se mueve en cada inspiración, subiendo y hundiéndose, y las fosas nasales se dilatan para tomar aire).
• Respiración rápida y ruidosa (hay sibilancias o estertores).
• Fatiga y somnolencia.
• Problemas para comer (el niño está cansado y le cuesta ingerir el alimento).
• Fiebre.

Después de la bronquiolitis, es frecuente que puedan aparecer otras patologías asociadas. Son éstas:

• Otitis media con supuración: suele darse en el 50% de los casos en los 10 días siguientes al cuadro de bronquiolitis.
• Más episodios de catarros y resfriados durante el año siguiente (con posibilidad de dificultad respiratoria).
• Atelectasias (disminución del volumen pulmonar).
• Sibilancias recurrentes: hasta en la mitad de los casos, que se pueden prolongar durante años. Sin embargo, la relación con el asma atópico no se ha conseguido determinar con exactitud; entre otros factores si las bronquiolitis comienzan en el primer año, son desencadenadas por virus y no existen otros antecedentes, probablemente desaparecerán en un futuro; mientras que cuando se presentan en padres con asma, o el niño tiene dermatitis atópica o alergia y las sibilancias aparecen a partir del segundo año de vida, la probabilidad de que desarrolle asma en el futuro es mayor.

Estas son las medidas básicas de prevención frente a la bronquiolitis:

• Lavado de manos. El lavado frecuente de manos es una de las medidas más importantes para evitar la exposición y el contagio de la bronquiolitis. Todas las personas que vayan a tocar al niño, especialmente si es muy pequeño, deberían lavarse las manos.
• Limpieza de juguetes y útiles del bebé. Igualmente, su chupete, sus juguetes y sus útiles deben ser lavados con agua y jabón o con una solución con alcohol para desinfectarlos.
• Evitar la exposición al humo del tabaco. Nadie debe fumar en la casa de un niño, pues la exposición al tabaco aumenta los ingresos por infecciones respiratorias.
• No fumar durante la gestación. Además de muchos otros perjuicios para el bebé, fumar durante el embarazo se asocia a mayores probabilidades de que el niño padezca posteriormente bronquiolitis.
• Evitar el contacto con personas resfriadas. Para proteger al niño hay que evitar el contacto con todas las personas (adultas y niños) que estén pasando por cualquier tipo de infección respiratoria, aunque sea de poca entidad. Si son los padres los que están enfermos, deben usar mascarilla cuando estén en contacto con el niño y lavarse muy frecuentemente las manos.
• Evitar lugares muy concurridos. Los lugares con mucha gente, como las guarderías, los centros comerciales y los parques infantiles, deben evitarse por el riesgo de contagio.
• Lactancia materna. La lactancia materna protege eficazmente contra la bronquiolitis. Por encima de cuatro meses de amamantamiento, los beneficios aumentan más aún.
• Tiempo mínimo en salas de espera médicas. Las salas de espera del pediatra están llenas de virus, por eso conviene permanecer el mínimo tiempo posible en ellas y no utilizar los juguetes comunes (si es que los hay). Después de salir, hay que lavarle bien las manos al niño y si ha llevado juguetes, desinfectarlos con agua y jabón o con una solución de gel con alcohol.
• Control de los síntomas. Los padres deben estar bien formados acerca de cuáles son los síntomas de la bronquiolitis y en qué momento hay un empeoramiento susceptible de requerir una visita de urgencia.

Fuentes:

• II Jornada sobre Bronquiolitis en España. Comité de Expertos Médicos para el VRS. 2014
• Guía Práctica de Práctica Clínica sobre Bronquiolitis Aguda. Ministerio de Sanidad y Política Social. 2010
• Conferencia de Consenso: Manejo Diagnóstico y Terapéutico de la Bronquiolitis Aguda. 2009
• Bronquiolitis. Diagnóstico y Tratamiento en Atención Primaria. Grupo de Vías Respiratorias AEPAP (Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria). 2009

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